Cuando visitas a tu ser querido en un asilo y descubres una llaga de presión (también llamada úlcera por presión o «bedsore»), no es solo una herida: muchas veces es una señal de alarma de negligencia. Por qué? Porque las llagas de presión, en la gran mayoría de los casos, se pueden prevenir con un cuidado básico. Cuando aparecen y avanzan, casi siempre quiere decir que ese cuidado básico faltó.
Cómo se forman (y por qué son evitables)
Las llagas de presión salen cuando una persona que no se puede mover sola pasa demasiado tiempo en la misma posición, y la presión corta la circulación de la piel. Por eso el estándar de cuidado es simple y conocido: voltear y reposicionar al residente con regularidad, mantener la piel limpia y seca, buena nutrición, y revisar la piel. Hacer eso previene casi todas las llagas.
Las etapas de gravedad
Las llagas van de una etapa 1 (enrojecimiento) a una etapa 4 (herida profunda que llega al músculo o hueso), más casos «no clasificables». Mientras más avanzada, más probable que hubo un descuido prolongado, y más serias las complicaciones (infecciones, sepsis).
Qué hacer si encuentras una llaga
- Toma fotos de la llaga con fechas.
- Busca atención médica para tu ser querido de inmediato.
- Pide los registros de cuidado y reposicionamiento.
- Documenta tus preocupaciones por escrito al asilo.
Tu ser querido tiene llagas de presión? Casi siempre es evitable
Una llaga avanzada es muchas veces la prueba visible de un descuido. Si tu ser querido sufrió llagas de presión en un asilo en New Jersey, vale la pena una llamada gratis. Lee nuestra guía completa de lesiones personales en NJ para empezar.